jueves, 5 de marzo de 2009

VI. .... Trampas Tipicas....

Cuando el grupo cruzo el hueco que separaba la caverna de la cámara funeraria, se detuvo un instante para observar el lugar. Lo que tenían enfrente era una sala circular muy antigua y de alto techo. En la parte central, sobresalía una plataforma con una zona elevada, con peldaños a los lados, y encima de ella un enorme sepulcro. La iluminación de color azulada, provenía de un agujero en el centro del techo. Diversas varas de metal, con un cristal en el extremo y situadas en el borde de la plataforma central, emitían una tenue luz que servia de apoyo a la que provenía del techo.

Ray, que era el que estaba más adelantado del grupo, puso la vista en el suelo, que estaba compuesto por diferentes baldosas con diversos motivos decorativos en ellas. Intento descubrir un patrón, pero sin éxito, ya que cada baldosa tenia un dibujo diferente.

El bárbaro pasó junto al ladrón, y este último lo detuvo, sujetándole el pecho con la mano.

- Antes de nada déjame probar una cosa – dijo el ladrón.

- Claro.

Ray se agacho, cogió una piedra cercana del tamaño de una manzana y la lanzó contra una de las baldosas más cercanas. Cuando la piedra se poso encima de la baldosa no paso nada. Pólux le lanzo a Ray una de esas miradas que vienen a decir “Venga hombre, ¿trampas a mi?”. Sin embargo, en ese momento, la baldosa se resquebrajo y se hundió hacia adentro. El grupo se acerco apresuradamente al agujero dejado por la baldosa y echaron un vistazo un momento. La completa oscuridad le devolvió el vistazo. El ladrón, al cabo de un rato, alzo la vista, y miro al bárbaro como diciéndole “Te lo dije”.

- Era una opción demasiada típica, para que la tomara en serio – dijo el bárbaro a la defensiva – ¿Trampas ocultas en el suelo?, ¿Baldosas que ocultan fosos? Por favor. Es la mierda mas vieja del mundo ¿A quien se le ocurriría que podrían ser eficaces?

-Pues casi picamos – dijo sin más el ladrón.

- Ray, ¿Nos quedan todavía alguna cuerda? – pregunto Gaiwan.

- No. Las perdimos cuando el pedrusco al que estaba atada la tuya casi nos aplasta – respondió el ladrón - ¿Por qué lo preguntas?

- Bueno, podríamos hacer una soga en un extremo e intentar colarla por aquel poste luminoso – dijo el mago señalando al centro de la sala. El bárbaro y el ladrón, miraron donde señalaba el mago y vieron que el poste estaba fuera de la área de suelo que rodeaba el centro de la gran sala, justo en la plataforma central – Mi cuerda si que se perdió, sin embargo las vuestras puede que todavía estén colgando.

- Olvídalo – intervino Pólux – El saliente donde te esperábamos, se derrumbo junto al pedrusco, y nos es imposible acceder a las cuerdas sin ese punto de apoyo.

- ¿No se te ocurre ningún hechizó para atraerlas y desatar el nudo a distancia? – pregunto Ray.

- Ummm…. Un hechizó de telequinesia – musito el mago – podría funcionar.

En ese momento el bárbaro pensó, que las cosas no podrían ser tan fáciles. Y acertó de pleno. Un fuerte ruido sonó proveniente del hueco por donde habían pasado. Cuando el grupo se giro, vio que por el hueco no se apreciaba la luz de las antorchas de la caverna.

- Mierda – dijo el mago a la vez que echaba a correr al hueco.

- Me da la impresión de que alguien no quiere que volvamos a recoger las cuerdas – comento el bárbaro al ladrón, que no se habían movido del sitio. Al cabo de unos minutos el mago, volvió donde estaba el grupo y dijo:

- Imposible volver atrás. Un desprendimiento de piedras ha tapado la salida.

- ¿No os parece un poco raro todo esto? – pregunto Ray – Es como si una fuerza superior, nos empujara a seguir hacia delante. Nos somete a peligrosas pruebas, para en el ultimo momento ¡Zas! Salvarnos por los pelos.

- ¿Cómo un gran Deux Machina? – inquirió Gaiwan.

- Algo, así.

- A mi no me gusta ni un pelo, no ser yo quien controle mis actos – dijo gruñón Pólux.

- El caso, es que lo mismo da. No nos queda otra opción que movernos hacia el sepulcro – dijo tajante Ray. Tras esta ultima frase, hubo un momento de silencio, en la que el grupo pensaba como actuar.

- ¿Conoces algún hechizo para volar? – pregunto el bárbaro.

- No. En mi curso, todavía no nos lo han enseñado. No nos consideran “suficiente maduros” – respondió Gaiwan resignado.

- ¡Tengo una idea! – interrumpió de golpe el ladrón. De su bandolera, saco una de las antorchas y con una yesca la encendió. Con ella en la mano, Ray se acerco a agujero que había dejado la baldosa y metió la cabeza. Lo primero que noto era un aire abrasador, que le golpeo la cara. Después se percato que la parte inferior de la sala no estaba tan oscura como pensaba, si no que una tenue luz rojiza se podía ver en el fondo. Por ultimo, giro la cabeza hacia los lados, para posar la vista en la parte inferior de las demás baldosas.

- ¿Qué se te ha ocurrido? – pregunto Pólux a Ray mientras este último sacaba la cabeza hueco.

- Como te habrás percatado cada baldosa puede ser una trampa mortal… o no. El truco para sobrevivir es saber que baldosas pisar. Por ese motivo he echado un vistazo ahí abajo. Algunas baldosas son seguras ya que tienen un pilar que llega hasta el fondo (este donde este) y que los sujeta por la parte inferior. Lo único que tenemos que hacer es saltar a las baldosas correctas – respondió el ladrón.

- Te entiendo, ¿pero como haremos para saber cual son las buenas? – comento el mago.

- Fácil – dijo Ray mientras señalaba con el dedo a una baldosa próxima – esa es a la primera baldosa que debemos saltar. No temáis, vi que debajo de ella había un pilar que la sujetaba.

- ¿Y para llegar a la siguiente baldosa? ¿Cómo sabremos cual es la correcta? – pregunto Pólux. Ray se le quedo mirando un momento, para acto seguido extender la mano. El bárbaro desenfundo la espada y se la paso al ladrón.

- Cuando pasemos a la baldosa correcta, después tendremos que palpar el suelo para saber que paso dar. Usaremos la espada para identificar las baldosas falsas – y justo después de esta frase Ray golpeo el suelo con la punta de la espada – Y después repetiremos todo el proceso.

- Ya veo – fue lo único que dijo el bárbaro.

- Ray, ¿Qué es lo que vistes ahí abajo? – pregunto Gaiwan - ¿Lograste ver el fondo?

-Nada. Estaba oscuro, aunque una luz rojiza que no logro identificar, ilumina el fondo. Si que note una fuerte ola de calor.

- ¿Y hay algún motivo por el cual tengamos que ir a esa tumba? – pregunto Pólux señalando con la mano, el enorme sepulcro del centro de la sala.

- Por que lo dice mi papelito ¿Te vale? – respondió Ray.

- ¿Y cuando estemos enfrente de la tumba que sugieres hacer? – pregunto el bárbaro cruzando los brazos.

- La abriremos, obviamente – se limito a contestar Ray. Este miro a sus compañeros un momento, y al final pregunto - ¿vamos?

El plan de Ray fue llevado a cabo de manera más que satisfactoria, sobre todo comparándolo con el descenso efectuado tiempo atrás Para llevarlo a cabo, Ray se ofreció para ir el primero y encontrar el itinerario correcto, para acto seguido cuando ya todo estaba claro, dejar que sus compañeros le siguieran.

El procedimiento era sencillo a la vez que repetitivo. Ray descubría la baldosa correcta, palpaban el suelo con la espada y si había alguna cercana que fuera segura continuaba. En caso de encontrarse en un callejón sin salida, con varias baldosas falsas, se arrodillaba y metía la cabeza por el agujero que dejaban estas. Con la ayuda de la antorcha, observaba que baldosa cercana tenia un pilar en la parte inferior, y cuando lo encontraba, daba un salto hacia ella. Para evitar confusiones, cada vez que pasaba por una baldosa correcta, Ray sacaba una tiza de uno de sus bolsillos y la marcaba con una X.

Al cabo de media hora, Ray consiguió llegar al centro de la gran sala, dejando atrás el círculo de varas lumínicas. Acto seguido, Gaiwan y Pólux siguieron el camino marcado sin apenas sufrir ningún percance (Gaiwan casi pisa una baldosa que no debía, pero nada grave). Cuando estuvieron todos juntos, Ray le dio la antorcha y la espada a Pólux, que enfundo esta ultima.

- Ray, esto no viene a cuento, pero me preguntaba ¿Cómo te encuentras? – pregunto el mago.

- Eh… Bien, bien. El que a estado a punto de morir, has sido tú por no saber ver las marcas en las baldosas – se limito a decir el ladrón.

- ¡Idiota! Preguntaba si notas algún efecto del veneno

El ladrón se le quedo mirando un momento en silencio. Todavía faltaría aproximadamente, trece o catorce días antes de que el veneno acabase con el, sin embargo todavía no notaba ningún tipo de efecto en su organismo.

- Es raro, pero todavía no. Bueno, ¿Ojeamos ese sarcófago?

El grupo, encabezado por el ladrón subieron los peldaños laterales hasta llegar a la zona elevada. Allí, vislumbraron el sarcófago, que sin ninguna intención de menospreciarlo, no era nada de otro mundo. Más bien parecía una losa de cemento de tres por uno, antes que la ultima morada del alma. No se apreciaba ninguna bisagra, ni rendija, ni nada. Parecía como si estuviera fabricado de una única pieza. Solamente destacaba una pequeña placa de bronce en la parte donde teóricamente estarían los pies del difunto.

- ¿Alguna idea de cómo abrirlo? – pregunto Gaiwan.

Sin decir nada el ladrón metió la mano dentro de su chaqueta y saco una funda de cuero, que la puso en el suelo, cerca del sarcófago y la extendió, mostrado a sus compañeros sus herramientas de trabajo. Sin mediar palabra, cogió una de las herramientas y la uso como palanca, para sacar la placa de bronce revelando unos engranajes. Ray dejo la herramienta en el suelo, y observo detenidamente los engranajes por unos minutos. Mientras tanto, Pólux se acerco al borde de la isleta donde se encontraban, se arrodillo junto al borde, dejo la antorcha a su lado y metió la cabeza por uno de los agujeros de las falsas baldosas. Allí abajo pudo ver que la isleta en la que se encontraban reposaba sobre un gran pilar central, que se perdía en el fondo de una débil luz rojiza. También se percato de que de uno de los lados del pilar central, donde reposaba la plataforma en que se encontraban, salía una extraña rampa que comunicaba con un agujero, en uno de los laterales del foso y allí se perdía la pista.

- ¿Ray?

-¿Si, Pólux?

- Según nuestros jefes, nuestro siguiente tramo del recorrido nos llevaría por una antigua fundición abandonada ¿correcto?

- Así es – respondió el ladrón, mientras intentaba desmontar los engranajes ocultos en el sarcófago.

- Sin embargo, esto parece un callejón sin salida – siguió Pólux mientras se incorporaba y subía los escalones hacia el sepulcro – No hay ninguna forma de salir de aquí, de que lleguemos a esa fundición. No veo que lo que estés haciendo nos sirva de algo.

- Lo que estoy haciendo – dijo un tanto malhumorado, por un engranaje ciertamente resistente – es intentar encontrar alguna forma de abrir este sepulcro, ya que tengo la esperanza de encontrar alguna pista dentro que nos sirva para llegar hasta la maldita fundición. De eso se trata. Encontrar pistas, seguirlas. Volver a encontrar pistas, volver a seguirlas. Ese es el método.

- La esperanza es lo ultimo que se pierde ¿No creéis chicos? – intervino el mago.

- Eso parece – dijo el bárbaro indiferente.

- Bueno esto parece que casi esta – sentenció Ray.

Este se aparto un momento para que sus compañeros pudieran observarlo un momento. Aunque Gaiwan y Pólux intentaban poner caras de “concentración”, que no les servio para nada, ya que Ray se cato en seguida de que no tenían ni “guarra” de lo que estaban mirando. El ladrón se apiado de ellos, y se limito a explicar sin tecnicismos en que había perdido el tiempo.

- En pocas palabras, detrás de esta placa está el mecanismo que usa el sarcófago para abrirse. Os ahorrare tecnicismos y simplemente diré que colocando esta herramienta aquí – y el ladrón señalo con la herramienta en un lugar especifico del engranaje – y haciendo una ligera presión hacia abajo, el sarcófago se abrirá.

- ¿Cómo? – pregunto Gaiwan - ¿En dos mitades, lateralmente, o en vertical?

- Eso no lo se – y sin decir nada mas, Ray hizo presión en el engranaje. Pero no paso nada, por lo menos al principio.

El grupo miro al sarcófago, esperando algo, que en principio no paso, pero al final paso. Una final línea, apareció en la parte alta del sarcófago. La parte superior del sarcófago, se elevo ligeramente hacia arriaba, dejando escapar motas de polvo acumulada por los siglos, para acto seguido, deslizarse horizontalmente hacia el exterior, por la parte donde teóricamente debería estar la cabeza del difunto. Cuando acabo de deslizarse, la tapa cayo pesadamente al suelo.

El grupo, aguanto la respiración y posaron los ojos en el interior del sarcófago… que estaba vacío. Vacío, si se exceptuaba un papiro, viejo y ennegrecido. Ray lo cogió para ver que había escrito y justo en ese momento oyeron un fuerte ruido. Las varas lumínicas que rodeaban la isleta donde se encontraban, parpadearon un instante y al final se apagaron. Pólux y Gaiwan, bajaron los escalones y se acercaron al borde de donde se encontraban. Una extraña sensación les recorrió la mente. “¿Soy yo, o aquí empieza a hacer mas calor?” pensó Pólux. “La luz del fondo del foso cada vez es mas intensa y esta mas cerca, ¿Qué será?” pensó Gaiwan. Pero Ray no le presto atención a nada de esto. “ABAJO” es lo que ponía en la nota. “¿Pero que mierda es esta?” musito Ray para si.

- Ray, ¿Qué pone en la nota? – pregunto Pólux mientras volvía junto a Ray

- Abajo, solamente abajo – dijo el ladrón ensimismado mientras el bárbaro le quitaba la nota de las manos y la leía. Este último la leyó varias veces, y luego miro dentro del sarcófago. El fondo de este parecía demasiado cascado, no se parecía en nada a la parte externa, desprovisto de cualquier rasgo del paso del tiempo.

- Ray, Pólux, tenemos un problema – dijo de pronto Gaiwan – Mirad.

El ladrón y el bárbaro fueron junto al mago que lo vieron observando el foso, y estos también posaron la atención allí. Lo que antes era una tenue luz roja en lo profundo del foso, había dejado de serlo, para convertirse en un humeante magma de lava y fuego, que iba subiendo a gran velocidad. El pensamiento común del grupo fue sencillo y conciso: “MIERDA”

¡¡Tenemos que hacer algo antes de que llegue hasta nosotros!! – grito el mago con voz de mujer.

- Tengo una idea – dijo el bárbaro de pronto mientras se daba la vuelta, subía los escalones y se metía dentro del sarcófago. Ya dentro, desenvaino la espada.

- ¿Tu idea es que nos escondamos en el sarcófago con la esperanza de no morir abrasados? – pregunto horrorizado el ladrón.

- ¡Calla! – respondió Pólux mientras golpeaba el suelo del sarcófago con la punta de la espada. Esta al principio solo hizo una pequeña raja en el centro del fondo del sarcófago, pero a medida que daba mas golpes, la raja crecía mas y mas, llegando a ser una grieta que se extendía desde el centro hasta los extremos – Antes, cuando estabas intentando abrir esto – dijo mientras seguía dando espadazos y señalaba el sarcófago con la barbilla – me percate de una cosa. Justo debajo de donde estamos, en uno de los extremos del enorme pilar donde nos encontramos, vislumbre una especie de rampa que comunicaba con uno de los extremos del foso. Por otro lado, en el pergamino que había en el sarcófago pone “Abajo”. ¿La relación esta clara, no?

- ¿Crees que hay un pasadizo secreto que comunique con esa rampa?, ¿Y ese es tu plan? – pregunto aireado el mago.

- No es un mal plan ¿No crees? – se limito a decir el bárbaro, justo en el momento en que el suelo debilitado por los mandobles del bárbaro, se derrumbo por completo. El agujero que observo el grupo en el fondo del sepulcro estaba completamente oscuro.

El calor en la sala, difícilmente podría ser más insoportable. Ray Y Gaiwan se asomaron por última vez al borde del foso con la esperanza de que se les ocurriera un plan mejor. Pero la lava, a escasos cincuenta metros de donde se encontraban ellos, les hizo perder cualquier esperanza.

- Ray, tú lo dijiste antes, no nos queda otra opción – dijo Pólux, guardándose la espada y extendiéndoles la mano, con gesto apresurado.

El mago y el ladrón se miraron entre si un momento. Pero no duro demasiado, porque un instante después, saltaron dentro del sarcófago, azuzados por el ligero temblor que sacudió la plataforma donde se encontraban, cagados de miedo.